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“Al filo del mañana”: Efectiva pirotecnia

Se adviene el verano y – como todos los años- los más caros blockbusters de Hollywood comienzan a deambular por nuestras pantallas. Basta con echar un vistazo a la cartelera para observar como durante las próximas semanas se irán estrenando varias de las películas más esperadas por el público más general. A citar: “Los Guardianes de la Galaxia” (James Gun, 2014), la segunda parte de “Cómo entrenar a tu Dragón” (Dean deBlois, 2014) o “El amanecer del planeta de los simios” (Matt Reeves, 2014) entre alguna que otra fanfarronada como “Los Mercenarios 3” (Patrick Hughes, 2014) o la nueva entrega de esa infame saga llamada “Transformers” (Michael Bay, 2014). Se adviene el verano y con él – para bien o para mal- la acción, las tortas y las explosiones.

Para ir haciendo al cuerpo, hará un par de semanas que la veda del estío quedó abierta de par en par. Los cansinos mutantes de X-Men – yo ya he perdido la cuenta de cuántas películas lleva esta gente- andan repartiendo estopa por medio mundo, junto con la que – seguramente- sea la mejor película de ciencia-ficción palomitera que se haya podido estrenar en mucho tiempo. Hablamos de “Al filo del mañana” (2014) al frente de la cual se encuentra Doug Liman, curtido director de películas de acción como la interesante “El caso Bourne” (2002), la deficiente “Sr. y Sra. Smith” (2005) o la menospreciada “Jumper” (2008).

Inspirada en la novela “All your need is kill" (Hiroshi Sakurazaka, 2004) – que este mismo año ha sido adaptada también en formato manga- “Al filo del mañana” nos conduce a un tiempo no muy lejano donde el planeta Tierra está siendo invadido por una hostil raza alienígena. La humanidad se muestra incapaz de contener el avance enemigo que prácticamente ha ocupado toda Europa, pero una victoria inesperada abre una pequeña posibilidad de dar un vuelco a la situación. Se arma así la idea de un contraataque a gran escala que permita recuperar el terreno perdido. Aquí entra en juego Bill Cage (Tom Cruise), un inexperto soldado que vivirá en sus propias carnes la masacre de la batalla. Cage morirá al poco de pisar tierra pero – a la vez- quedará atrapado en un bucle temporal que le hará revivir el fatídico día una y otra vez.

Conocida la sinopsis, es evidente que uno de los mayores problemas que podía presentar “Al filo del mañana” era el referido al tener que narrar constantemente una misma situación. Pero he aquí el primer gran aspecto positivo de la película. Todo comienza con una introducción bastante más larga y pesada de lo que suele acostumbrar a este tipo de cintas. Sin embargo, estas escenas iniciales resultan ser esenciales para generar una base sólida a partir de la cual poder desarrollar la historia de forma efectiva. Sin prisa – pero sin pausa- Liman va presentado las reglas que van a regir “el juego”, dando al espectador un conocimiento suficiente tanto de la situación y como de los personajes. De esta manera, en cuando comienza la trama espacio-temporal, la película puede volcarse de lleno en el desarrollo de la acción y omitir – cada vez que se reinicia el bucle- todo aquello que ya se conoce.

Tras esta necesaria introducción, “Al filo del mañana” va a presentar un ritmo frenético que se sabe mantener constante a lo largo de su duración. La omisión de datos repetitivos por una parte y la intuición del espectador por otra, se antojan vitales para mantener esta trepidante acción y evitar alargar la trama más de lo debido. Se nota que el guión en el que se basa la película – aunque sencillo- es sólido y atractivo, algo bastante poco usual en este tipo de trabajos palomiteros. “Al filo del mañana” sabe lo que quiere contar y lo hace de la forma más directa posible, evitando introducir nudos innecesarios que entorpecerían su ágil desarrollo, pero guardando en su haber alguna que otra sorpresa. No es el guión perfecto, ya que se pueden cazar varias paradojas y adolece de un final excesivamente complaciente, pero el conjunto es verdaderamente notable y los fallos que presenta son nimios.

Tom Cruise encabeza el reparto de “Al filo del mañana” apenas un año después del estreno de “Oblivion” (Joseph Kosinski, 2013), película también de ciencia ficción y que él mismo protagonizó. Sin destacar en nada, cumple con su papel con suficiencia. Más interesante es el trabajo de su compañera Emily Blunt, a la que algunos recordarán por su actuación en la estúpida “Looper” (Rina Jonson, 2012). Blunt se encarga de dar vida a Rita Vrataski, una curtida soldado que hará de guía en el constante renacer de Cage. De todas maneras, no son los personajes el punto fuerte de “Al filo del mañana” pues – aunque correctos- ambos son bastante simples y predecibles en su desarrollo.

Aficionados a la ciencia-ficción y la acción más desenfrenada sabrán encontrar en “Al filo del mañana” una cinta que, sin ser extraordinaria, se encuentra por encima de lo que suele ser normal. Un buen producto de entretenimiento, visualmente espectacular que – además- se permite piropear al mundo de los videojuegos e incluso – me atrevería a decir- a los combates de Sión de la vieja trilogía de “Matrix”. Como he remarcado al principio de la crítica, de lo mejor que la ciencia-ficción palomitera ha dado en los últimos años.

"Oblivion": Restos para Cenar


Crítica originalmente publicada en Hello Friki. VER
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Coge un poco de “Star Wars” (George Lucas, 1977), un poco de “Moon” (Duncan Jones, 2009) y un poco de “Independece Day” (Roland Emmerich, 2006). Añádele una pizca de Tom Cruise. Agítalo fuerte para mezclarlo bien. Véndelo como una novedosa superproducción y ¡voilá! Ahí tienes “Oblivion” lista para ser emitida.

Convencional película de Joseph Kosinski (al que se le puede recordar por la reciente “Tron Legacy” (id. 2010) que traslada la acción a un futuro no muy lejano, donde una raza alienígena ha asolado la Tierra dejándola inhabitable. Después de repeler la invasión, los seres humanos han sido trasladados hasta Titán. Pero para sobrevivir les es necesaria el agua del planeta Tierra. Para ello, se han creado una serie de estructuras que son defendidas por un pequeño grupo de hombres ante los ataque de los supervivientes alienígenas. Jack Harper (Tom Cruise) es uno de estos hombres y su misión consiste en la reparación de los sistemas de defensa averiados. Jack, tiene una serie de recuerdos de la Tierra que le atormentan constantemente y le hacen preguntarse sobre la finalidad de la misión.

Nuevamente una historia de ciencia ficción que apuntaba alto viendo los traileres y que al final, como la gran mayoría, se queda por el camino. No es la primera vez que se trata el tema de un mundo post-apocalíptico, el interés estaba básicamente, en ver cómo presentaban la historia. Una historia que al final resulta ser más de lo mismo en el género (y fuera de él). Una lineal introducción, nudo y desenlace sin dobles lecturas, giros argumentales o sorpresas finales. Vista la película a uno se le ocurren multitud de maneras para retorcer la trama a partir de lo expuesto, pero se ha decidido ir por lo fácil y efectivo.

El problema es que “Oblivion”, en lo que es, tampoco es redonda. Pretendiendo como se ha pretendido que sea una película de acción y aventuras de cero discurrir intelectual (es decir: una película de esas para toda la familia), es imperdonable lo que tarda la película en atrapar la atención de espectador. Lo logra hacia los últimos tres cuartos de metraje (del final de la película no hay nada que objetar en este aspecto). El problema se encuentra en el desarrollo inicial, que se estira más de lo necesario para alcanzar el nudo de la historia. Los más de treinta minutos que tarda en arrancar todo, se podrían haber resumido en diez sin ningún problema y ganando la película en su conjunto. La cosa es que, con la historia flojita que presentan, en vez de en las dos horas de duración, se quedaría en una hora y media escasa (algo prohibido para una superproducción actual).

Tampoco ayudan los diálogos al asunto, que si bien correctos, son como la película en su conjunto, bastante planos. Pero otra vez; tal como se ha planteado “Oblivion” no son necesarios esos grandes diálogos. Se intenta aún así, un burdo intento de reflexión intelectualoide al principio y al final de la obra, que para bien de todos, no va a mayores.

En este gran refrito que es “Oblivion”, Tom Cruise es el rey. Es una película hecha para su lucimiento. Pocos son los momentos en los que no está en pantalla y mientras, el resto de personajes quedan eclipsados por su papel. Queda como ejemplo de ello Morgan Freeman, cuya actuación, a pesar de su fama como actor, apenas tiene relevancia en el relato. No se profundiza mucho en los personajes; se dan unos datos mínimos para dar lógica a la historia y ahí se quedan. Una historia más compleja habría dado, lo repito una vez más, mucha más riqueza (más aristas) a estos personajes.

Oblivion” es un puedo pero no quiero. Una sombra de algo que podría haber sido grande. Es una mera entretenedera para los aficionados al género de la ciencia ficción. No innova. Apenas es original. Su visionado es un constante recordar de otras muchas películas ya creadas. Cumple su cometido de entretener y seguramente arrase en taquillas. Pero para su desgracia y la nuestra, está abocada al olvido.