
En "La Línea General", se nos muestra un mundo duro y pobre donde apenas existen ayudas para trabajar las tierras de cultivo. Eisenstein explica, fiel a la ideología que había aplicado anteriormente, el impacto que tuvo la Revolución Rusa en la modernización del campo. Lo hace de una forma casi documental, nos muestra todo tal y como es, así como los problemas, creencias, supersticiones y formas de trabajar de los campesinos. Nos muestra el estupor y el recelo que se muestra en un principio a la entrada de las máquinas y la posterior alegría y beneficios que estas producen. "Lo Viejo y lo Nuevo" nos muestra el profundo y radical cambio que se produjo en la sociedad rusa. Como se dice en la película, se arranca de raíz lo viejo y se implanta lo nuevo; desaparecen las antiguas formas de trabajo para dejar paso al trabajo con las máquinas.
A pesar de ser diferente esta película que las tres anteriores que Eisenstein rodó, no deja sin embargo de mostrar en el montaje, las características básicas que utiliza este autor en todas sus obras: Gran cantidad de tomas, y en muy pequeñas proporciones, aparecen superposiciones de planos. También en esta producción se abusa mucho de los primeros planos de los personajes así como de los picados y contrapicados. En lo que se refiere al montaje, no dista mucho del trabajo de sus predecesoras.
Al contrario de lo que podía ocurrir con "Octubre", "La Línea General" no tiene mayor problema en su comprensión. La historia es fácil de entender así como las conclusiones que se han de sacar. Es una película mucho más lenta y pausada que las anteriores aunque no por ello deja de ser un magnífico trabajo de carácter histórico.
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