"In Time": Reloj sin pila

Crítica originalmente publicada en Hello Friki. VER
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Recordamos a Andrew Niccol como el creador de esa siempre atractiva y bien plantada “Gattaca”, película de ciencia ficción estrenada a finales del siglo pasado, que permitió a este autor iniciar su carrera cinematográfica y, poder alcanzar gran parte de gloria con el guión de “El Show de Truman”. Catorce años después de su estreno como director y con solo dos películas más a sus espaldas, Niccol vuelve al género de la ciencia ficción con “In Time”, sin acercarse apenas a esa grata sorpresa que fue su primer trabajo.
Protagonizada por el joven multifunciones Justin Timberlake, “In Time” nos sitúa en un mundo distópico donde las personas tienen incorporado un reloj biológico dentro de su cuerpo. Todo el mundo posee 25 años de vida asegurada y a partir de esa edad, el reloj iniciará una marcha atrás hasta la muerte. El tiempo es la nueva moneda de cambio, es el dinero en este mundo. La gente tendrá que trabajar para ganarlo y poder sobrevivir. Así, se ha conformado una sociedad desequilibrada dividida en guetos y zonas ricas. Mientras unos viven siempre asfixiados con la muerte pisándoles los talones, las clases altas, viven bajo el paraguas de la inmortalidad. Will Salas (Timberlake), es un obrero que, al igual que el resto de la gente del gueto donde habita, vive al borde de la línea que separa la vida y la muerte hasta que un día, topa con una persona que le cede más de un siglo de vida.
Los veinte minutos que la película se toma en explicar todo este universo, es básicamente lo único resaltable de “In Time”, largometraje claramente dirigido a los aficionados de la ciencia ficción y, de rebote, a las fans hormonadas del señor Timberlake. No hay más. Una vez presentada la realidad alternativa, el resto no ofrece nada nuevo o destacable. Más que en un futuro remoto parece que nos encontramos en el mismo presente. Cero novedades, cero sorpresas. Nada más allá de la compra-venta de tiempo, que realmente no aporta nada nuevo, pues la trama que genera viene a ser bastante conocida-repetida: Unos tienen muchos y otros poco. Uno de la multitud se rebela y pone en jaque al sistema. Todo con personajes planos y fríos. Buenos buenísimos, malos malísimos y ricos riquísimos. Los buenos ganan, los malos pierden y la chica, aunque se resistirá en un primer momento, terminará cediendo ante los encantos varoniles del superhéroe Justin. Todo es predecible.
Como sea, el sistema que conforma la sociedad es bastante absurdo. La gente puede robarse el tiempo unos a otros simplemente juntando los relojes. Teniendo en cuenta que toda la parte suburbial vive al límite, es inexplicable que las personas no se maten las unas a las otras por sobrevivir. Hasta cierto punto, puede ser comprensible que los barrios pobres no puedan tener una especie de protección, el problema, es que los ricos con grandes sumas de tiempo, tampoco tienen nada. Y con ello, cerrando el círculo, es incomprensible que estos necesitados no asalten las grandes ciudades, pues como vemos varias veces en la película, ir de una zona a otra y saltarse los controles es bastante sencillo.
Más allá de lo absurdo y de la escasa novedad a nivel historia y personajes, hay que reconocer que la película entretiene. De hecho, “In Time” está hecha concretamente para entretener y nada más, y en eso, hay que reconocer que está perfectamente construida. Ninguna dificultad de comprensión, diálogos correctos sin segundas intenciones ni explicaciones ocultas y básicamente, un constante atractivo que no suele tender al tedio. No se va a caer, por fortuna o desgracia, en profundas explicaciones y sesudas reflexiones acerca del tiempo, la vida y la relación entre ambas. Lo poco que hay está bien masticadito para que nadie se atragante y se pueda echar la siesta entre medias. No esperen una “Metrópolis”, un “THX 1138”, o un “Blade Runner”, entendiendo a estos (junto a “Dark City”, “Doce Monos”-“La Jetée” e incluso “Matrix”), como los films distópicos de ciencia ficción más conocidos y con tramas más complejas y apasionantes. “In Time” salvo la vulgarizada idea inicial, no puede entrar ni en comparación con estas obras mayores del género.
Dice Timberlake un par de veces que “en un día, se pueden hacer muchas cosas”. Para ustedes, lectores y cinéfilos, una de ellas será olvidar esta película.

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