Mostrando entradas con la etiqueta nominada. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta nominada. Mostrar todas las entradas

“La caza”: El juicio del hombre

Crítica originalmente publicada en Hello Friki. VER
--------------------   
“La gente da por sentado que los niños siempre dicen la verdad”. Esta sentencia, formulada por uno de los muchos personajes que pueblan “La caza” (Thomas Vinterberg, 2012), acabará por convertirse en la cruz particular de Lucas (Mads Mikkelsen), un profesor de infantil que se verá envuelto en la peor de las pesadillas tras ser acusado de abusos sexuales. Lucas es inocente, pero en contra suya se encuentran las palabras de una de sus alumnas (Klara); una niña que, enfurruñada con su profesor por una nimiedad, sembrará una grave mentira que crecerá de manera incontrolable hasta acabar con la vida de un buen hombre.

Con fuerte aromas de telefilme, “La caza” del danés Vinterberg – el mismo director que inauguró el movimiento del Dogma 95 con su “Celebración” (1998)- se presenta como una obra compacta que incomoda, no solo por la injusticia que sufre su personaje protagonista, sino por el carácter verosímil de su historia. Es inevitable que el espectador – sabedor de la inocencia del profesor- se compadezca de un hombre acorralado cuya vida se desmorona ante una atroz acusación. Mas este mismo espectador debe darse cuenta que cualquier persona – incluido él mismo- actuaría de la misma manera que cualquiera de los vecinos de Lucas. No hay presunción de inocencia que valga ante tan repugnante delito y la reacción de la comunidad (que va desde la duda hasta la violencia, pasando por el asco y la frialdad) es completamente lógica y comprensible.

Entiendo que el aspecto principal de “La Caza” no es el delito en sí, sino la radical transformación que sufren las personas con respecto a Lucas y su presunto delito. La actitud de conocidos, familiares e íntimos amigos se vuelve hostil y hasta los lazos más fuertes se rompen. Aún sin más pruebas que las palabras de Klara, nadie duda de la culpabilidad de Lucas que, por la misma razón, será incapaz de demostrar su inocencia (¿Por qué habría un niño de mentir sobre algo así?). Conforme el rumor se extiende, va apareciendo una psicosis colectiva que no solo distorsiona la realidad (una realidad que nadie conoce), sino que es capaz de generar una nueva y más violenta que la sospechada en un principio.

Lucas es repudiado. Luchará estoicamente contra algo que lo supera y frente a una comunidad que lo ha condenado de antemano. Van apareciendo pruebas evidentes que demuestran su inocencia, pero el daño es irreparable y nadie volverá a confiar de forma plena en aquel hombre antaño tan respetado. Las escenas finales de “La caza”, nos muestran a un vecindario de nuevo unido (similar a las primeras escenas con las que arranca la película) y con un Lucas reintegrado. Pero es evidente que esta normalidad no es sino una apariencia. Se intenta pasar página, pero la sospecha continúa presente y la tensión sigue siendo palpable.

“La caza” tiene como cabeza de cartel a un destacado Mads Mikkelsen, uno de los actores daneses de mayor reputación y actualmente conocido por ser la cabeza de la serie “Hannibal”. El Festival de Cannes le supo premiar por su brillante papel como Lucas, alzándose con el premio de mejor actor en el año 2012. Es posible que esta gran interpretación haya sido vital para que “La caza” forme parte de las cinco cintas nominadas a ‘mejor película de habla no inglesa’ en la cercana gala de los Oscars donde, sin embargo, es bastante probable – al menos teniendo en cuenta el resultado de los Globos de Oro- que el italiano Paolo Sorrentino se lleve el gato al agua con “La gran belleza” (2013), más si tenemos en cuenta el “olvido” que ha tenido la academia con “La vida de Adèle” (Abdellatif Kechiche, 2013).

No me disgusta “La caza” pero tampoco me entusiasma. Me desagrada lo que veo (tanto por la injusticia que vive Lucas, como por la lógica reacción de la gente) y me mantiene en una moderada pero constante tensión. Sin embargo, con el paso de los días y conforme he ido escribiendo este análisis, me he dado cuenta de que la huella que me va a dejar la obra de Vinterberg va a ser escasa. Como otros muchos que han escrito antes que yo –y vuelvo a reincidir en ello- parece que estamos ante lo que se podría calificar como una típica película de sobremesa, pero que se encuentra en un escalón superior tanto por su truculenta historia, como por su notable desarrollo. “La caza” es la furia de un pueblo ante un crimen pueril y, a la vez, la tortura de una persona inocente que es juzgada de antemano. Por lo demás, la película no me dice nada.

“Un asunto real”: La reiteración de la historia

Crítica originalmente publicada en Hello Friki. VER
-------------------- 
 
Hay que reconocer que el incontestable triunfo que la película “Amor” (Michael Haneke, 2012) consiguió en el prestigioso Festival de Cannes, en los Premios del Cine Europeo y posteriormente en la gala de los Oscars (por citar algunas de las ceremonias más conocidas entre el público), hizo que otras muchas cintas europeas quedaran eclipsadas ante el poderoso y desgarrador relato del director austriaco. De esta manera, y nominada junto a la que finalmente sería ganadora del Oscar a ‘mejor película en lengua no inglesa’, podemos encontrar un trabajo de origen danés: “Un asunto real” (Nikolag Arcel, 2012), un drama de época ambientado en la Dinamarca de finales del siglo XVIII.

“Un asunto real” es una película de carácter histórico centrada en el reinado de Christian VII de Dinamarca, un rey pelele en manos de un Consejo que lo utiliza a su antojo y en su propio beneficio. Para intentar ayudar al monarca en sus trastornos, el médico Friedrich Struensee comenzará a trabajar en la corte ganándose pronto la confianza y amistad de Christian. Sin embargo, esta amistad hará temblar las bases medievales que rigen el reino, ya que Struensee, a través del propio rey, intentará aplicar una serie de ideas progresistas que chocarán con el carácter conservador y despótico de las autoridades que manejan el gobierno.

El recurrir a un hecho histórico determinado para construir una película, es algo que se lleva haciendo prácticamente desde los inicios mismos del cine. De hecho, frente a las reticencias que sienten muchas personas por coger un libro o leer el periódico, el séptimo arte se ha ido convirtiendo en un sensacional medio para el aprendizaje o conocimiento de la historia; si bien es cierto que, buena parte de las veces, hay que coger con pinzas lo que se cuenta en estas películas, debido a la gran cantidad de licencias que se toman muchos guionistas a la hora de desarrollarlas.

Durante su más de un siglo de existencia, han sido multitud los hechos históricos que, con mayor o menor fidelidad, han sido trasladados al cine. Pero el cine histórico no es solo un algo que trata acontecimientos de décadas o siglos lejanos, sino que también es un cine que trabaja sobre la más rabiosa actualidad (esa que está continuamente presente en noticiarios y portadas día tras día). Tenemos, por ejemplo, el recientemente estrenado “El Quinto Poder” (Bill Condon, 2013) centrado en Julian Assange (creador de Wikileaks); “La Noche más oscura” (Kathryn Bigelow, 2012) que versa sobre la muerte de Osama Bin Laden; o (con vistas al futuro) el biopic de Lance Armstrong que se encargará de rodar el británico Stephen Frears.

Evidentemente, vista la sinopsis, “Un asunto real” no es una película basada en un suceso actual, pero cualquiera que la visione, no podrá evitar relacionar la situación de entonces y con la que se vive ahora. Entre otras muchas cosas, la cinta de Arcel es una crítica al despotismo de ciertas clases dirigentes, que priman más sus asuntos que los de aquellos a los que gobiernan. Es una crítica igualmente a la demagogia y al inmovilismo político, elementos que se presentan a través de los miembros del Consejo Real, que se reparten el pastel negándoselo al pueblo; que se oponen a desarrollar políticas progresistas para el desarrollo de la sociedad; y que cuando pierden el poder, utilizan todos los medios posibles (incluidos aquellos que negaban o censuraban) para conseguir retornar a su puesto. ¿Les suena?

Junto a esta trama política se desarrolla a la vez un peligroso romance entre Struensee (Mads Mikkelsen) y la reina Carolina (Alicia Vikander), que hastiada de su esperpéntico marido, se dejará querer seducida por los encantos y las ideas revolucionarias del médico. Un amor prohibido en cuyo centro encontramos al bueno de Christian (Mikkel Boe Følsgaard), un rey de trapo, cornudo y manipulado por unos y por otros. Un niño caprichoso prisionero en el cuerpo de la persona más poderosa de Dinamarca, pero que es incapaz de asumir su responsabilidad. Es muy de resaltar la soberbia interpretación que Følsgaard hace (papel que le valdría el Oso de Plata a mejor actor en el Festival de Berlín) generando un personaje hacia el que se puede sentir repugnancia, lástima y cariño al mismo tiempo.

Podemos entender “Un asunto real” como una historia en la que se pueden diferenciar tres grandes elementos: la trama del rey Chritian VII; la relación amorosa; y las intrigas políticas. Todas ellas están desarrolladas de manera compensada, evitando primar una sobre otra, pero entremezclándolas de manera perfecta a lo largo de una trama pausada pero solvente. Además, como buena película de época, la fotografía de los escenarios y el vestuario de los personajes destacan por su esmerado cuidado, ofreciendo buenos contrastes entre las luminosas e impolutas zonas reales y la suciedad y oscuridad del pueblo.

Así pues, el resultado de la suma de unos personajes bien perfilados e interpretados; una trama de ascendente interés; y una pulcra puesta en escena, da lugar a un notable conjunto, que a pesar de extenderse más allá de las dos horas, carece de altibajos o momentos de pesadumbre. Una lección de historia que sirve para confirmar que, pasados seis mil años, el mundo sigue igual.