Especial Hayao Miyazaki #1: Nausicaä del Valle del Viento


Han pasado mil años desde el cenit tecnológico humano y su posterior hundimiento. A raíz de la guerra de los Siete Días de Fuego, el mundo quedó destruido e inhabitable para las personas. La atmósfera, contaminada, se hizo irrespirable y la mayor parte de la superficie terrestre quedó cubierta por tóxicos bosques fúngicos poblados de enormes insectos. Desde entonces, los escasos supervivientes humanos subsisten desperdigados en pequeñas zonas donde el aire permanece limpio.

En este ambiente hostil comienza la historia de “Nausicaä del Valle del Viento” (1984), segundo largometraje del director y animador japonés Hayao Miyazaki tras "El Castillo de Cagliostro" (1979) y cuyo estreno supondría el arrancar del archiconocido Studio Ghibli. La película está inspirada en un magnífico manga (notablemente superior a la cinta y mucho más extenso) del mismo nombre, escrito y dibujado por el mismo Miyazaki y que siguió desarrollándolo aún después del estreno del largometraje. En este se nos narran las aventuras de la princesa del Valle del Viento, Nausicaä, que deberá ponerse al frente de su pueblo ante la amenaza invasora del reino de Tormekia, que pretende destruir el bosque de esporas resucitando a un antiguo “Dios de la Guerra” (una mortífera arma de la Guerra de los Siete Días), para así acabar con la contaminación atmosférica y volver a hacer habitable la tierra para los humanos.

La historia narrada, aunque siempre correcta, se antoja un tanto irregular. Tenemos un inicio que deja una sensación de precipitación y no es hasta pasada aproximadamente una hora de película, coincidiendo con la llegada de Nausicaä al bosque de esporas, cuando se asienta todo un poco y toma mayor consistencia, continuidad e interés. El problema viene del intento de introducir gran cantidad de elementos que impiden un mayor desarrollo de los personajes y una mejor explicación de ciertos aspectos. Salvando a Nausicaä, el resto de personajes quedan definidos de manera muy superficial. El interesante maestro Yupa o Kushana quedan trazados levemente a pesar de mostrar sutiles detalles de interés. Es todo una acción muy rápida que puede llevar a confusiones a la hora de comprender la trama. Sin embargo, el verdadero punto negro de “Nausicaä” es el desaprovechamiento del “Dios de la Guerra”. El monstruo, uno de los ejes de la película por el cual están inmersas en lucha dos naciones, termina por apenas tener un papel residual en la resolución del conflicto. Este defecto, se acentúa más aún conociendo la importancia y desarrollo como personaje, que tiene en el manga. Si bien, esta parte de la novela gráfica fue desarrollada posteriormente al estreno de la película, se echa de menos un mayor peso del gigante en esta.


La Naturaleza

En “Nausicaä del Valle del Viento” vemos ya una de las características que siempre se han asociado a los trabajos de Miyazaki: el ecologismo y el respeto a la naturaleza. Tenemos al ser humano como un elemento dañino que hace mal a la tierra allá por dónde vaya. Ante el constante ataque de este, la naturaleza y los animales (seres que mantienen una estrecha relación con esta) reaccionan y atacan a las personas para sobrevivir. En el caso de “Nausicaä”, la tierra ha quedado contaminada por la acción del hombre. La naturaleza, ha conformado los bosques a modo de defensa y depuradora, y los ohmu y los insectos, la defienden ante los posibles ataques del hombre.

Un planteamiento semejante volverá a repetirse en “La Princesa Mononoke” (1997) y tanto en esta película como en “Nausicaä”, existirá una persona que servirá de unión entre ambas partes. La princesa del viento, en nuestro caso, buscará poner fin al conflicto entre los acorralados humanos y el poder del bosque, entendiendo y dando a conocer la verdadera naturaleza de este último y la necesidad de su mantenimiento.


La Técnica

Visualmente, podemos ver en “Nausicaä del Valle del Viento” los primeros vestigios de lo que será el trabajo de Miyazaki en el futuro. Artísticamente, si bien abundan los tonos pastel en gran parte del film, ya hay ciertos detalles en escenas y elementos tratados con mucho cuidado (la textura de los “ohmu” por ejemplo), aunque aún distan de los magníficos coloreados y sombreados de sus obras cumbre: “El Viaje de Chihiro” (2001), “La Princesa Mononoke” o “El Castillo Ambulante” (2004). Igualmente, la complejidad de los escenarios no son sino un anuncio de los futuros y excesivos (para bien) detallismos. Es una animación que, desde luego, apunta buenas maneras y que constituirá un sólida base sobre la que Ghibli desarrollará sus cuidados proyectos. Por su parte, la música se balancea entre la excelencia y fealdad. La composición principal es realmente bella, pero hay ciertos momentos en los que hace aparición cierta música que recuerda a videojuegos de los años 80, que no convence para nada.


La Ira de Miyazaki

Conocida es la historia del veto que Miyazaki impuso sobre la distribución de sus obras fuera de Japón. Cuando “Nausicaä” fue exportada fuera de su país de origen, esta sufrió una severa modificación en cuanto a duración (se recortó hasta casi media hora de metraje) y muchos de los nombres de los personajes fueron modificados. Como resultado, la película, ahora llamada “Los Guerreros del Viento”, perdió la mayor parte de su consistencia. Conocido lo sucedido, Miyazaki enfureció y se negó a exportar ninguna de sus películas al extranjero. No sería hasta la llegada de “La Princesa Mononoke” cuando volvió a abrir la puerta con serias amenazas de estudio Ghibli para evitar nuevos recortes o cambios.


El Inicio de la Leyenda

El buen recibimiento de “Nausicaä” en el mercado japonés permitió a Miyazaki junto a su colaborador Isao Takahata, fundar el prestigioso estudio Ghibli. “Nausicaä” como tal, no es una película propia de Ghibli, pero sin embargo todo el mundo la considera como la primera del estudio por la importancia que tuvo en la creación de este. El resto es historia.

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